No es que a Teo le disguste estar a upa. Es más, cuando tiene sueño, hambre, miedo o dolor de panza se las ingenia para que algún adulto lo aúpe. Por cierto, cada vez que pide upa, está buscando algún tipo de protección.
Teo no sabe que existe la Convención Internacional de los Derechos del Niño, un instrumento que resguarda a los más pequeños y que en su breve texto alude diez veces a la protección que ellos merecen. Sin embargo, cada vez que necesita cuidado, el chiquilín sabe reclamar su derecho a berrido limpio.
El 20 de enero de 1959, mucho antes que la Convención entrara en vigencia, la Asamblea General de Naciones había dispuesto que sus países miembros establecieran una fecha anual en la que se conmemorara el Día del Niño y que se la aprovechara para difundir y promover los derechos de los más chicos. Nuestro país dispuso que ese día fuese el primer domingo de cada agosto. En consonancia con el viejo mandato de Naciones Unidas, la Defensoría del Pueblo distribuyó durante 2009 un sticker que reproduce una tira del humorista Fernando Sendra. En ella, su tierno personaje Matías vuelve a descolocar a la mamá con una de sus súbitas e inesperadas preguntas.
En esta ocasión, el chico del rulito indomable quiso saber si el derecho al upa formaba parte de los derechos humanos. Sin duda, a través de Matías, Sendra costruyó una contundente metáfora destinada a que los adultos entendiesen que aupar a un niño no es parte de un juego, sino el cumplimiento del deber de protegerlo. Teo, Matías y los demás chicos y chicas de la Ciudad le estarán eternamente agradecidos a Sendra por su tira y por la defensa del irrenunciable e inalienable derecho a que los alcen a upa cada vez que ellos lo necesiten. Descargar sticker Derecho al upa |